Iglesia Pentecostal de Chile acompaña a familias afectadas por incendios en Lirquén
- 23 ene
- 2 Min. de lectura
Con el propósito de brindar apoyo directo y acompañamiento a quienes sufrieron los recientes incendios en Lirquén, el obispo Sergio Veloso, el obispo emérito Ulises Muñoz, la presidenta del directorio pastora Andrea Palma y parte del directorio de la Iglesia Pentecostal de Chile viajaron hasta la zona afectada. Su visita tuvo como objetivo conocer la situación en terreno, entregar contención espiritual y emocional, y estar cerca de las familias en este momento de dolor.

En el sector, los incendios destruyeron alrededor de 20 viviendas, incluyendo la casa de los pastores Julio Salazar y Nancy Roa, así como hogares de familias de Penco y una familia originaria de Lirquén que actualmente se congrega en Talcahuano, en la iglesia del pastor Julio Meléndez.
Durante la visita, las autoridades pudieron conversar directamente con los afectados, quienes compartieron sus experiencias y el impacto que los incendios han tenido en sus vidas.
Frente a esta realidad, la iglesia hizo un llamado especial a toda la comunidad a levantarse en solidaridad, invitando a participar de una ofrenda especial este domingo 25, destinada a ayudar concretamente a las familias y zonas afectadas. La colaboración permitirá canalizar recursos hacia reparación de viviendas, apoyo a damnificados y reconstrucción de espacios comunitarios, contribuyendo a aliviar el impacto de esta tragedia y fortalecer la unión de la comunidad.
Para quienes deseen colaborar, la iglesia dispuso la siguiente cuenta:
RUT: 65.312.390-6
Banco: Santander
Cuenta corriente N°: 04-18827-6
A nombre de: Iglesia Pentecostal de Chile
Correo de contacto: pastorjosedonoso7@gmail.com
La presencia de las autoridades en Lirquén permitió no solo constatar la magnitud del daño, sino también transmitir esperanza y apoyo espiritual, reafirmando el compromiso de la iglesia con sus miembros y con toda la comunidad afectada.
Esta acción demuestra que, incluso en medio de la tragedia, la solidaridad y la fe se convierten en herramientas para reconstruir vidas, y que la comunidad puede unirse para ofrecer apoyo tangible y acompañamiento emocional a quienes lo necesitan.

Comentarios